La gripe vuelve a repuntar en la última semana del año

La onda epidémica estacional de la gripe aumentó sensiblemente en la última semana de 2016 en Asturias, hasta alcanzar niveles de intensidad muy altos, con 635,9 casos por 100.000 habitantes, frente a los 433 del anterior período analizado, según los datos facilitados este jueves por la consejería de Sanidad. La incidencia crece en todos los grupos de edad, pero especialmente entre los menores de cinco años.

Tras el ligero retroceso de la enfermedad en la penúltima semana del año, el repunte podría estar relacionado con las condiciones metereológicas, con una situación anticiclónica y un clima frío y seco que favorece una mejor supervivencia del virus en el exterior.

En estas circunstancias, no es posible determinar con exactitud cuándo se alcanzará el pico máximo de la temporada, aunque la previsión que barajan las autoridades sanitarias es que la fase de descenso se inicie a lo largo de este mes. No obstante, las previsiones de la evolución de la gripe deben tomarse siempre con mucha precaución.

 

Evolución en el Principado

En Asturias, durante esta temporada se han notificado 37 casos graves, con una tasa de 11,2 por 100.000 habitantes. De ellos, el 35% requirió ingreso en la UCI (13) y se han registrado 8 fallecidos (22%). Los más afectados son los varones (60%) y las personas mayores (el 76% de los casos se da a partir de los 65 años y el 84% a partir de los 50 o más).

El 86% de los casos presentaba algún factor de riesgo, principalmente enfermedades cardiovasculares (51%), metabólicas (43%) y pulmonares (30%). El 59% de los afectados con factores de riesgo no había sido vacunado.

Los fallecidos tenían entre 50 y 84 años, todos presentaban factores de riesgo, principalmente cardiovasculares, metabólicos e inmunosupresión, y el 63% no estaba vacunado.

Sanidad recuerda que la gripe es generalmente una enfermedad benigna de alta incidencia que produce fundamentalmente síntomas respiratorios. Está causada por un virus y se contagia muy fácilmente. Se transmite de persona a persona principalmente al hablar, toser o estornudar y por gotitas de saliva o secreciones nasales que pueden quedarse en las manos, en otras superficies o dispersas en el aire.

Los buenos hábitos ayudan a disminuir la transmisión del virus y constituyen la acción más efectiva para protegerse y proteger a los demás. Es muy importante evitar el contagio, especialmente al toser o estornudar, y para ello se recomienda:

  • Utilizar pañuelos de papel para taparse la boca y la nariz cuando se tosa y se estornude. Si no se dispone de pañuelo de papel, se debe toser y estornudar sobre la manga de la ropa (en el hueco del codo) para evitar contaminar las manos.
  • Tirar los pañuelos de papel después de utilizarlos.
  • Lavarse a menudo las manos con agua y jabón.
  • Mantener una buena ventilación de los espacios cerrados.
  • Limpiar con frecuencia las superficies que se tocan con las manos como los pomos de las puertas, los interruptores, etcétera.