El colegio de Puerto de Vega se suma a la iniciativa “Un millón de manos para decir NO a la guerra contra la infancia”

El colegio público Pedro Penzol de Puerto de Vega (Navia)- Centro Embajador de Save the Children- se ha sumado este jueves a la campaña “Un millón de manos para decir NO a la guerra contra la infancia”, cuyo objetivo fundamental, que “los centros escolares sean respetados durante los conflictos armados”. Entre otras iniciativas, se dio lectura al manifiesto “Escuelas Seguras”, que el alumnado suscribió.

Según ha explicado Save the Children, los días 28 y 29 de mayo se celebrará en Palma de Mallorca una conferencia internacional con participación de gobiernos de diversas partes del mundo que busca, entre otros objetivos, “acordar un texto que declare las escuelas como espacios seguros en los conflictos bélicos”· En los últimos años, los centros escolares se han convertido en objetivos militares, que son “bombardeados, asaltados y destruidos para provocar así el desplazamiento de las familias de los territorios que se pretenden controlar”. Las partes en conflicto- señala Save the children- saben que “si hacen desaparecer las escuelas, las familias tendrán que buscar otras alternativas para que sus hijos e hijas puedan seguir estudiando”. La ausencia de una enseñanza homologable, útil para seguir sus estudios, “fue una de las razones que hace dos años, provocó el desplazamiento masivo de familias enteras de refugiados sirios hacia Europa. Tras cinco años de guerra y otros tantos en los campos de refugiados de Turquía y Líbano, donde las autoridades de estos países se negaban a titular a los alumnos de los campos de refugiados, ocurrió lo que nunca antes habíamos visto, familias enteras arriesgaron su vida cruzando el Mediterráneo en un intento desesperado de dar un futuro a sus hijas e hijos”.

No sólo son los centros escolares en sí dianas de la guerra, también los niños y las niñas se han convertido en objetivos. Save the Children calcula que en sólo diez países (Afganistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Irak, Mali, Nigeria, Somalia, Sudán del Suri, Siria y Yemen) al menos 870.000 personas han fallecido entre 2013 y 2017. De ellas, 175.000 eran soldados y 550.000 eran niños y niñas menores de cinco años.     

La forma en la que se libran hoy las guerras “genera un mayor sufrimiento a la infancia. Los niños y las niñas sufren ataques por parte de grupos armados y fuerzas militares que desprecian leyes y tratados internacionales, bloqueando la ayuda humanitaria y utilizando el hambre como arma de guerra. Sólo en Yemen 85.000 niños y niñas han muerto de hambre. Los crímenes contra la infancia se están cometiendo con total impunidad”, recuerda la ong, quien exige que la comunidad internacional sea tajante y tenga tolerancia cero ante esta situación, y que se pidan responsabilidades a los perpetradores de estos crímenes.

 

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