«En el mar, cualquier cosa se vuelve impredecible»

Con Manuel Pérez, patrón de una embarcación de pesca en alta mar, hemos conocido cómo se trabaja cuando, con su tripulación, sale a pescar merluza. Un profesional que se inicia en el oficio en 1987, cuando sólo tenía 16 años, para participar en la costera del bonito. Y, aunque lo suyo no ha sido vocación, se ha pasado la vida en el mar. Asegura que, con el tiempo, ha variado la forma de trabajar de manera notable: no sólo por todos los aparatos que lleva a bordo. También por los compañeros de tripulación con quien comparte vivencias y trabajo: si  tiempo atrás eran vecinos del pueblo o familiares, hoy comparten faena pescadores que proceden de diferentes nacionalidades. Así se lo ha contado a Manuel.

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