Juan José «Yanyo» González y Paqui López aprovechan su baño diario- en aguas de la playa de Navia o de Coedo, según cómo se presente el estado de la mar- para recoger plásticos y otros residuos que van encontrando en la orilla. Un voluntariado al que también se van sumando otras personas.
Comenzaron a realizar esta tarea, con asiduidad, poco antes de las Navidades. Es un trabajo que se vuelve más intenso cuando ha habido temporal porque entonces el mar acerca a tierra gran cantidad de basura: plásticos, botellas, restos de productos higiénicos, redes… e incluso «envases de yogur, de marcas que ya no están en el mercado», explica Yanyo.
Aunque saben que el trabajo será infinito sus ánimos no flaquean, porque contribuyen a evitar una degradación del medio ambiente más acelerada.


