La Guardia Civil de la Comandancia de Oviedo
procedió, en fechas recientes, a la investigación de un varón S.F.R de 25
años de edad como presunto autor de un delito de maltrato animal y
presunto autor de un delito de abandono, hecho ocurrido en la localidad de
Mieres (Asturias). Por parte del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la
Guardia Civil de la Comandancia de Oviedo, se realizan periódicamente
inspecciones a clínicas veterinarias con el objeto de corroborar que se actúa
de acuerdo al marco legal.Como resultado de una de estas inspecciones se halló, en una clínica
veterinaria de la localidad de Mieres, un perro prácticamente inmóvil, que
presentaba una actitud esquiva, ojos vidriosos, mutilación de orejas y
diversas heridas por todo el cuerpo de diferente gravedad. El cánido también
se hallaba con un cuadro de hipotermia y deshidratación severa, que ya
estaba siendo tratada. Con respecto a las heridas, presentaba una herida en la zona interescapular
de unos 25 cm, con puntos de sutura abiertos y desgarro en ambos
pabellones auriculares, también una parálisis en la extremidad posterior
derecha y una úlcera que derivó en la pérdida del globo ocular derecho.
El cánido, de raza American Bully, no estaba identificado con microchip, y
todo parece indicar que la mutilación de las orejas fue fruto de una
intervención no facultativa con algún objeto cortante como pudiera ser un
cuchillo o unas tijeras. Desde la Guardia Civil se quiere recordar la existencia de un Convenio de la
Unión Europea sobre la Protección de los animales de compañía, hecho en
Estrasburgo el 13 de noviembre de 1987, firmado por España el 09 de
octubre de 2015 y entrando en vigor con fecha 01/02/2018.
En su artículo 10 sobre intervenciones quirúrgicas, prohíbe de manera
explícita la intervención quirúrgica cuyo objeto sea modificar la apariencia de
un animal de compañía o conseguir fines no curativos, y en particular, el
corte de cola, el corte de orejas, la sección de cuerdas vocales y la
extirpación de uñas y dientes, permitiendo únicamente las excepciones si un
veterinario considera necesario las intervenciones no curativas por razones
médicas o para impedir la reproducción. Los Agentes del SEPRONA iniciaron una investigación encaminada a esclarecer los hechos, dando como resultado la localización del presunto
autor, un varón de 25 años cuya actividad profesional es la de criador de
perros. La investigación permitió saber que el presunto autor, una vez que le había
producido las heridas al animal y viendo que éste no le valdría para su
negocio de criador de perros, se desentendió del mismo regalándose a un
conocido, el cual, vista las heridas decidió llevarlo al veterinario.
Por ello, se procedió a su investigación como presunto autor de un delito de
maltrato animal, al causarle presuntamente lesiones que menoscaban
gravemente la salud del animal, y un delito de abandono al entender que se
desentendió del perro, peligrando gravemente su vida o integridad.