Los gobiernos de Asturias, Cantabria y Galicia han suscrito esta mañana en Santander un protocolo de colaboración para promover el desarrollo de las tecnologías y las cadenas de valor asociadas a la energía eólica marina.
En el caso de Asturias, según señala el consejero de Industria, Enrique Fernández, la energía eólica, y en particular la eólica marina, es “una de las piezas clave para alcanzar los objetivos de transición energética, impulso de la actividad económica y la descarbonización de nuestra economía”. De hecho, la Estrategia de Transición Energética 2030 contempla en uno de sus escenarios un objetivo de instalación en las costas asturianas de 770 MW de parques eólicos marinos en ese año.
Para este objetivo se plantean dos fases. Una primera de instalación de parques experimentales, de no más de 50 MW, en los que se realicen las validaciones oportunas de las tecnologías flotantes que se instalarían posteriormente en parques comerciales. En concreto, se prevé la instalación de dos parques con una potencia total de 100 MW.
En una segunda fase, ya de desarrollo comercial, se plantea que en las zonas de costa identificadas como más idóneas estén funcionando unos 670 MW en 2030.
Con este desarrollo se prevé que «la eólica marina contribuya a los principios generales sobre los que se ha definido la Estrategia, entre los que figuran garantizar la seguridad de suministro energético y mantener los servicios de la red eléctrica, el impulso de la actividad industrial y económica y la creación de empleo estable».
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