Encontrar suficientes recursos para afrontar el envejecimiento de los/as usuarios/as de Fraternidad es uno de los retos principales que asume Maika González, gerente de la asociación como responsable del Centro de Apoyo a la Integración (CAI) de Villamil (Serantes) y de la residencia de Tapia de Casariego desde que está al frente de la entidad. Para conseguirlo, explica, se necesita poner en marcha una Unidad de Envejecimiento, específica para la población con discapacidad intelectual. Es imprescindible conseguir, por tanto, una buena coordinación con la Administración en materia de salud y de servicios sociales; unos profesionales muy preparados y formación en envejecimiento. Porque la discapacidad conlleva envejecimiento prematuro y un deterioro más rápido de las capacidades cognitivas, además de otras patologías relacionadas con la salud mental que pueden manifestarse. Del trabajo que realizan los/as profesionales de Fraternidad con las 85 personas usuarias, y de la importancia del voluntariado, hemos hablado este jueves.

Usuarios/as y profesionales Centro Apoyo Integración Fraternidad (Villamil, Serantes)