Las auxiliares de ayuda a domicilio que trabajan para las empresas que operan en el sector del cuidado de personas dependientes, piden que se les escuche (por parte de sindicatos y de la patronal) a la hora de redactar el nuevo convenio que vendrá a sustituir al que actualmente se aplica, que caducó en diciembre de 2020. Hablan de sueldos precarios- «la mayoría no llegamos a cobrar 1.000 euros al mes», de largas jornadas de trabajo que impiden la conciliación familiar, de un kilometraje a salvar en la zona rural que repercute en el tiempo de atención a los/as usuarios/as del servicio o de enfermedades que proceden de sus tareas diarias y que no se reconocen como enfermedad laboral, como explica una de estas auxiliares de ayuda a domicilio.