Marcos Líndez ha recordado que el importante descenso de la población de este equinodermo, detectado en toda la costa asturiana en 2016, obligó a fijar una veda que sigue vigente en la actualidad. Desde entonces, el Centro de Experimentación Pesquera ha monitorizado doce pedreros de la zona intermareal –el área habitual de extracción de la especie-, al tiempo que ha repoblado el litoral con 190.000 juveniles. Este organismo ha conseguido optimizar la cría de oricios en cautividad, con una media anual que oscila entre las 20.000 y las 30.000 unidades, y ha trabajado en la recuperación de los bancos submareales, en los que también se han reubicado ejemplares adultos procedentes de otras zonas.
Los últimos muestreos se realizaron en otoño y, si bien inicialmente se observó una recuperación en la densidad de la población, estabilizada en los últimos años, no ocurre lo mismo con los ejemplares de talla comercial (5,5 centímetros de diámetro). Para ampliar los muestreos a zonas de mayor profundidad respecto a la zona habitual de explotación, se iniciará este plan experimental, que permitirá comprobar cómo responderían los pedreros a una posible explotación.
