El HUCA, 2º hospital de España en implantar un neuroestimulador que se adapta a la estructura del cerebro para controlar los trastornos del movimiento

El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha sido el segundo centro sanitario español en implantar la última tecnología en neuroestimuladores cerebrales, aportando una mayor eficiencia del tratamiento y más seguridad para el paciente que sufre trastornos del movimiento. El complejo, puntero en este tipo de tratamientos, atiende a un número anual creciente de pacientes con la mencionada patología, para la que en muchos casos es precisa la utilización de un neuroestimulador cerebral.

El Servicio de Neurocirugía del HUCA intervino el pasado 13 de junio a un paciente con parkinson avanzado que ha conseguido mejorar sensiblemente sus síntomas. Este nuevo sistema supone un “notable avance en la enfermedad del Parkinson, la distonía o temblores esenciales”, según explica el doctor Javier Sol, el neurocirujano que se encargó de la intervención.

La técnica consiste en implantar mediante cirugía de alta precisión pequeños electrodos en áreas profundas del cerebro, con una posterior conexión a un generador de pulsos bajo la piel que se instala en el área de la clavícula. Los débiles impulsos eléctricos generados, que estimulan una región concreta del cerebro, son capaces de contribuir a la regulación de la comunicación de las neuronas, con lo que se obtiene una mejoría de los síntomas de los trastornos motores.

Esta cirugía, que se conoce como estimulación cerebral profunda, está indicada en aquellos pacientes en los que el tratamiento farmacológico ha perdido eficacia y que a menudo padecen grandes temblores, tensión, rigidez, movimientos lentos o dificultades para caminar y realizar actividades cotidianas.

El neurocirujano Javier Sol es actualmente el responsable de estas intervenciones, en las que el hospital asturiano cuenta con una gran experiencia, tras haber desarrollado más de 400.

Este nuevo neuroestimulador cerebral recargable es el único en el mundo que cuenta con un control de corriente independiente múltiple (CCIM), diseñado para definir de forma muy precisa la posición y la forma de la estimulación, lo que reduce efectos adversos y permite una adaptación personalizada del tratamiento. Este sistema dirige la estimulación no sólo sobre el eje del electrodo sino alrededor del mismo y su estructura fracciona la corriente.

El doctor Sol explica que “es un avance muy importante porque se adapta a la estructura del cerebro, aumentando el control de los síntomas con menos efectos no deseados”, y precisa que “se trata de un procedimiento semejante a los convencionales, pero que presenta la novedad de que es un sistema direccional y recargable. Además, la programación es más sencilla, aunque con mayores posibilidades de modificación”.

En concreto, los controles de programación e interfaz de usuario son intuitivos, y las funciones avanzadas ofrecen una flexibilidad sin precedentes, una estimulación a múltiples frecuencias y una menor duración de los impulsos.

Otra de sus ventajas es que la batería del dispositivo es la más longeva del mercado, con una duración de hasta 25 años, lo que evita reintervenciones y, por lo tanto, limita el riesgo de complicaciones asociadas con tales procedimientos. Asimismo, cuenta con un software que por primera vez muestra al profesional la simulación del campo eléctrico estimado para cada programación específica, ayudando a definir los mejores ajustes para el paciente con objeto de lograr la terapia más óptima.

Homologado para la realización de resonancias magnéticas

El número de pacientes con neuroestimuladores cerebrales es cada vez mayor y se estima que entre el 50 y el 75 por ciento de los mismos tendrá que realizarse una resonancia magnética durante la vida útil de su dispositivo. Los pacientes que lleven implantado este neuroestimulador sí podrán someterse, si es necesario, a resonancias magnéticas regulares para cualquier enfermedad adicional.

La Unidad de Neurocirugía del HUCA es una referencia regional y nacional para el tratamiento integral de los problemas del cerebro. Además, realiza una importante actividad de investigación clínica, tanto mediante proyectos propios como en colaboración con centros nacionales e internacionales.

Recientemente, un equipo del HUCA formado por profesionales del Laboratorio de Genética y de la Unidad de Enfermedades Neurodegenerativas ha recibido una las becas del Fondo de Investigación en Salud (FIS), que concede el Instituto de Salud Carlos III, para buscar marcadores genéticos y clínicos que permitan predecir si las personas afectadas por párkinson desarrollarán deterioro cognitivo.