Malestar entre taxistas y comerciantes de la Plaza de Abastos de Navia por las consecuencias que acarrea la obra en la «Casa de Cristal»

La obra de aseguramiento de la fachada que se acomete en el conocido «Edificio de Cristal» de Navia, ha ocasionado malestar entre los taxistas y los comerciantes de la Plaza de Abastos.

Los taxistas porque sin previo aviso, han tenido que trasladar tres plazas de taxi desde su emplazamiento habitual, en la calle Mariano Luiña, hacia la zona de carga y descarga de la Plaza de Abastos. Pero además, Mariano Luiña se ha convertido «en un caos»: por tratarse de una vía de sentido único, los taxistas deben estacionar en su plaza «marcha atrás o, si preferimos, de morro pero saliendo marcha atrás, con el peligro consiguiente para los peatones». Y piden que el ayuntamiento de Navia busque una ubicación alternativa para la parada de taxis, «con más sentido común» que la actual.

Desde la comunidad de comerciantes de la Plaza de Abastos de Navia, se ha hecho llegar un escrito al ayuntamiento este martes, manifestando la disconformidad de los comerciantes de ese recinto respecto a la decisión de reubicar a algunos taxistas en la zona de carga y descarga dedicada habitualmente a la Plaza de Abastos.

Por otra parte la Asociación de Comerciantes de Navia ha recogido la queja que le ha trasladado alguno de sus asociados, cuyo negocio se ubica cerca de la parada de taxis. Por ahora, y mientras no se trate este asunto en asamblea y se tome una decisión al respecto por mayoría, prefiere no hacer pública ninguna postura.

La teniente alcalde de Navia, Cruz Fernández, recuerda que la intervención que se está acometiendo en la «Casa de Cristal» quedará solucionada «en dos o tres días» siempre y cuando las condiciones meteorológicas sean favorables para el trabajo que desarrolla la empresa que coloca redes, asegura cornisas y demás elementos del edificio que pueden suponer un riesgo para viandantes en general, si no se hace esa obra. El ayuntamiento de Navia ha tenido que solicitar autorización judicial para acometer esa obra, cuyo coste repercutirá después a los propietarios del edificio.