Mary Rico, presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Valdés, echa en falta que se adecúen más albergues públicos y mejore la dotación de la que disponen (en cuestiones básicas como limpieza, colchones, separación de las literas, sanitarios…) En el caso de Valdés, por tercer verano consecutivo está cerrado el albergue de Almuña. Y aunque se está promocionando desde el punto de vista turístico, «que está muy bien», también se va recuperando «el sentido espiritual» que mueve a peregrino, piensa. A su paso por el Occidente, quienes realizan el Camino se encuentran con trato hospitalario, buena comida o una ruta que no está masificada. Y lo valoran positivamente.