«Vacas frente al Dragón Negro», comunicado de La Casa Azul

COMUNICADO DE LA CASA AZUL SOBRE LA MINA DE ORO DE SALAVE

De nuevo se reactiva el interés por explotar el poco oro que queda en Salave. Cada vez que la perspectiva de la crisis financiera resuena, el oro sube. Y los capitales especulativos, los que están en el limbo mundial de las bolsas, desempolvan sus licencias del cajón en el que las tenían guardadas, precisamente, para estas ocasiones.

La novedad de esta nueva etapa es que ya no esconden sus intenciones. Hasta ahora las empresas mineras adoptaban nombres que hacían referencia al territorio o a ríos (Astur Gold, Río Narcea Gold Mines…) Esta vez no. La empresa que pretende ahora activar la mina de oro de Salave se llama “Black Dragon”, Dragón Negro.

No es casualidad. No es inocente. Es una amenaza.Y es que la minería a cielo abierto, y especialmente la de oro, es una de las mayores amenazas para los territorios.

En estos tiempos de cambio climático y de reivindicación del mundo rural, la minería de oro es agravar el problema y alejar las soluciones.

Desde la apuesta por el desarrollo del mundo rural en la Asturias del siglo XXI, mantenemos que permitir los sondeos mineros en Salave es una pérdida de soberanía, una irresponsabilidad de quienes gobiernan y del conjunto de fuerzas políticas asturianas y una traición a todo lo dicho sobre combatir el cambio climático y luchar contra el despoblamiento rural. Las vacas, como símbolo del mundo rural asturiano, presentes en los escudos de muchos concejos, representan la lucha contra el dragón negro de la minería de oro.

Salave está en la costa occidental asturiana, es decir, en uno de los kilómetros de costa mejor conservados del estado español. Una comarca en la que vivimos miles de personas y en la que son fundamentales la agricultura, la ganadería, la pesca y el turismo.

Una zona, como el resto del Oriente y el Occidente de Asturias, abandonada en muchos sentidos. Y esta del Occidente, sometida a décadas de extractivismo. Primero se extrajo a buena parte de la población, como del resto de zonas rurales. Pero luego los saltos de agua en el Navia, el monocultivo del eucalipto, las decenas de parques eólicos en los montes…

Todos los empleos que ahora existen en el sector primario y en el turismo, nos los podemos imaginar dentro de 20, 30 ó 100 años. Y también nos podemos imaginar todas las cosas que el medio rural nos da pero que no cotizan en bolsa, como el aire y el agua, los alimentos, el paisaje que también nos alimenta y nos sana… el paisaje, en definitiva el territorio en el que vivimos. Los empleos que crearía la mina durarían 10 años, y el destrozo del territorio sería para siempre.

Por mucho que hablen de “sostenibilidad”, una mina de oro es la definición de lo que significa “insostenible”: el territorio es devastado y contaminado sin posibilidad de recuperación. Lo que sea que se hiciera antes, tras el cese de la explotación ya no es posible. Las cicatrices de la minería romana son evidentes. Pero también conocemos lo que ocurre en otros países de América donde el poder político vende el territorio y el agua y a su gente, que pierde la tierra, el agua, la salud y hasta la vida por la minería de oro. Además, quienes cometen el atrevimiento de oponerse, son amenazados y perseguidos. Lo saben bien quienes, por ejemplo en Centro América, apoyan a las comunidades afectadas por la minería de oro.

Y esta Asturias Paraíso Natural quedará en nada si no se frena de una vez y para siempre la vorágine extractivista declarando toda el área Zona de Alto Valor Natural, Arqueológico, Social y Climático.

Salave es el extremo norte de la cuenca aurífera del Navia explotada por los romanos, que llega por el sur hasta Las Médulas. Y Salave podría convertirse en un espacio comparable si hubiera voluntad. Por ahora es muestra del poco valor y cuidado que en Asturias, la población en general y las fuerzas políticas en particular, damos a nuestra riqueza y patrimonio.

A estas alturas, el argumento de que la mina creará no se sabe cuántos puestos de trabajo, es aceptar espejos y cuentas de cristal a cambio de oro.

Hay muchos más trabajos que se perderían, que sumados a los que se podrían crear cuidando de la enorme riqueza que tiene este rincón de la costa asturiana, hacen que dar permisos de explotación se convierta en una ofensa imperdonable.

Es hora de pensar de verdad en que el Paraíso Natural requiere políticas, no inacción. Es hora de poner en marcha la inteligencia colectiva en esta Asturias que realmente valoramos. Y generar nuevas dinámicas que permitan el desarrollo rural, asentar población, elaborar planes que saquen a la luz el inmenso patrimonio arqueológico que supone la mina de oro romana, el resto de explotaciones de la comarca , las infraestructuras y los castros asociados, convirtiendo este patrimonio en un activo más de la comarca y de Asturias y la población asturiana. De la de hoy y de la del futuro.

Las generaciones que nos sucederán merecen un respeto. Por ello es una obligación cuidar hoy los bienes comunes y no sacrificarlos al interés privado de unos pocos, que son los que se beneficiarán, dejando una huella imborrable en el territorio y la pérdida para siempre de las posibilidades de desarrollo.

Por ello desde La Casa Azul, asociación del Occidente de Asturias en defensa del Medio Rural, llamamos a toda la sociedad asturiana, partidos políticos incluidos a decir con rotundidad y definitivamente “Oro no, Desarrollo Rural sí”.

Cuidemos nuestro tesoro, cuidemos lo nuestro.

La Casa Azul, Febrero de 2020.

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